Recogemos algunas fábulas mitológicas de Gayo Julio Higino (siglo I a.C. - I d. C.) alusivas al mito de Troya
LXXXIX. LAOMEDONTE
1. Cuentan que Neptuno y Apolo construyeron las murallas de Troya. El rey Laomedonte prometió que sacrificaría todo el ganado que naciera en su reino durante ese año. Pero, por avaricia, no cumplió con su promesa. Otros dicen que el rey les había prometido muy poco. 2. Entonces Neptuno envió un monstruo marino para que atacara Troya, lo que dio lugar a que el rey enviase mensajeros para consultar a Apolo. Este dios, irritado, respondió lo siguiente: la calamidad terminaría si se ataba a jóvenes doncellas troyanas ante el monstruo. 3. Cuando habían sido devoradas muchas jóvenes y el azar recayó en Hesíone, que fue atada a las rocas, Hércules y Telamón, que iban de camino a la Cólquide con los Argonautas, se presentaron allí mismo, mataron al monstruo y devolvieron a Hesíone a su padre a cambio de que, a su vuelta, se la llevaran consigo a su patria junto con los caballos que cabalgaban sobre las aguas y sobre las espigas. 4. Laomedonte mintió también en esto y no quiso entregar a Hesíone. Así pues, Hércules, con naves equipadas, se dirigió hasta allí para atacar Troya, mató a Laomedonte y entregó el reino a su pequeño hijo Podarces, que más tarde se llamó Príamo, del griego príasthai ["comprar"]. 5. Recuperada Hesíone, se la entregó en matrimonio a Telamón y de ella nació Teucro.
XCI. ALEJANDRO - PARIS
1. Príamo, hijo de Laomedonte, había tenido muchos hijos de su unión con Hécuba, hija de Ciseo o de Dimante. Esta, que estaba embarazada, soñó que daba a luz una antorcha encendida, de la que nacían numerosas serpientes. 2. Cuando les contó el sueño a todos los intérpretes adivinos, estos ordenaron que se diera muerte al niño que naciera para que no fuese la ruina de la ciudad. 3. Cuando Hécuba dio a luz a Alejandro, fue entregado para que lo mataran, pero los sirvientes, por piedad, lo abandonaron. Fue encontrado por unos pastores que lo criaron como hijo suyo y lo llamaron Paris. 4. Al llegar a la adolescencia, el niño tenía especial estima por un toro. Cuando llegaron allí unos sirvientes, enviados por Príamo, para llevarse un toro que se ofrecería en los juegos fúnebres celebrados en su honor, decidieron llevarse el toro de Paris. 5. Este los persiguió y les preguntó adónde lo llevaban. Le respondieron que al reino de Príamo, como premio para quien venciera en los juegos fúnebres de Alejandro. Este, incitado por el cariño que sentía por el toro, se presentó en los juegos y superó a todos, incluso a sus propios hermanos. 6. Deífobo, indignado, desenvainó la espada contra él, pero Paris saltó al altar de Júpiter Herceo. Como Casandra había profetizado que quien hiciera eso sería su hermano, Príamo reconoció a Paris y lo acogió en su reino.
XCII. EL JUICIO DE PARIS
1. Se cuenta que, cuando se casaron Tetis y Peleo, Júpiter había invitado a todos los dioses al banquete excepto a Eris, la Discordia. Esta se presentó más tarde, pero no fue admitida en el banquete. Entonces, ante todos, lanzó por la puerta una manzana y dijo que la cogiera la más hermosa. 2. Juno, Venus y Minerva comenzaron a reivindicar para sí el título "de la más bella" y surgió entre ellas una gran discordia. Júpiter ordenó a Mercurio que se las llevara al monte Ida ante Alejandro Paris y que este actuara como juez. 3. Juno le prometió a Paris que, si decidía en su favor, reinaría sobre toda la tierra y sería más rico que nadie; Minerva, si era la vencedora, le prometió que sería el más fuerte entre los mortales y experto en cualquier disciplina; Venus, por su parte, prometió que le entregaría en matrimonio a Helena, la hija de Tíndaro, la más hermosa de todas las mujeres. 4. Paris prefirió este último regalo a todos los demás y dictaminó que Venus era la más hermosa. Por este asunto Juno y Minerva fueron enemigas de los troyanos. 5. Alejandro Paris, impulsado por Venus, se llevó a Helena de casa del lacedemonio Menelao a Troya, junto con dos antiguas reinas, Etra y Tisadia, a las que Cástor y Pólux habían hecho prisioneras. Finalmente Paris tomó a Helena como esposa.
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| Juicio de Paris |
XCV. ULISES
1. Cuando Agamenón y Menelao, hijos de Atreo, iban a la cabeza de los jefes conjurados para tomar Troya, llegaron a la isla de Ítaca ante Ulises, hijo de Laertes, a quien un oráculo le había predicho que, si iba a Troya, regresaría a casa después de veinte años, indigente, solo, después de haber perdido a sus compañeros. 2. Así pues, como sabía que unos embajadores irían a verlo, fingió estar loco, se puso un sombrero y unció un caballo y un buey al arado. Palamedes, al verlo, se dio cuenta de que estaba fingiendo y, tras sacar a su hijo Telémaco de la cuna, lo puso al lado del arado y dijo: "Deja de fingir y ven junto a los conjurados". Entonces Ulises dio su palabra de que iría. Desde aquel momento se convirtió en enemigo de Palamedes.
XCVI. AQUILES
1. Como la nereida Tetis sabía que su hijo Aquiles, a quien había engendrado de Peleo, moriría si atacaba Troya, se lo confió al rey Licomedes, en la isla de Esciros. Este lo cuidó, vestido de mujer, entre sus hijas doncellas, con otro nombre, pues las jóvenes lo llamaban Pirra, porque tenía los cabellos rubios y en griego "rubio" se dice pyrrhon. 2. Los aqueos, al enterarse de que se escondía allí, enviaron a unos mensajeros ante el rey Licomedes para pedirle que enviara a Aquiles como ayudante de los dánaos. El rey decía que Aquiles no se encontraba allí y les dio permiso para buscarlo en el palacio. 3. Al no poder averiguar quién era Aquiles, se colocaron en el vestíbulo del palacio regalos para las mujeres, entre los cuales había un escudo y una lanza, y se ordenó que sonara una trompeta de repente y que se provocaran ruidos de guerra y griterío. 4. Aquiles, pensando que el enemigo estaba allí, desgarró su vestido de mujer y cogió el escudo y la lanza. Así fue reconocido y les prometió a los argivos su ayuda y la de sus soldados, los mirmidones.
CII. FILOCTETES
1. Cuando Filoctetes, hijo de Peante y de Demonasa, estaba en la isla de Lemnos, una serpiente lo mordió en un pie. La había enviado Juno, irritada contra él, porque había sido el único entre todos que se había atrevido a construir la pira de Hércules cuando este abandonó su cuerpo de hombre y alcanzó la inmortalidad. 2. Como recompensa, Hércules le dio a Filoctetes sus flechas divinas. Pero, como los aqueos no podían soportar el terrible olor de la herida de Filoctetes, por orden de Agamenón lo abandonaron en la isla de Lemnos con sus flechas divinas. Un pastor del rey Áctor, llamado Ifímaco, hijo de Dolopión, alimentó al abandonado. 3. Más tarde un oráculo vaticinó que sin las flechas de Hércules no se podría tomar Troya. Entonces Agamenón envió como emisarios ante Filoctetes a Ulises y a Diomedes. Estos lo convencieron para que se reconciliara con ellos y les ayudara a conquistar Troya. Finalmente se lo llevaron.
CVI. EL RESCATE DE HÉCTOR
1. En el mismo momento en el que entregó a Criseida a su padre Crises, sacerdote de Apolo Esminteo, Agamenón separó del lado de Aquiles a Briseida, la hija cautiva del sacerdote Brises, de Misia, a la que Aquiles había tomado por su extraordinaria belleza. Enojado por este motivo, Aquiles no se dejaba ver en los combates, sino que se ejercitaba con la cítara en su tienda. 2. Como Héctor había puesto en fuga a los argivos, Aquiles, reprendido por Patroclo, le entregó a este sus armas, con las que hizo huir a los troyanos, que pensaban que era Aquiles, y con las que mató a Sarpedón, el hijo de Júpiter y de Europa. Después el mismo Patroclo fue muerto por Héctor y las armas de Aquiles fueron arrancadas de su cuerpo. 3. Aquiles se reconcilió con Agamenón y este le devolvió a Briseida. Entonces, como Aquiles estaba sin armas para enfrentarse con Héctor, su madre Tetis se las consiguió de la fragua de Vulcano, armas que las nereidas llevaron a través del mar. 4. Con estas armas Aquiles mató a Héctor y, atándolo a su carro, lo arrastró alrededor de las murallas de Troya. Como Aquiles no quiso entregárselo a su padre para que lo enterrara, por mandato de Júpiter y bajo las guía de Mercurio, Príamo llegó al campamento de los dánaos, recibió el cuerpo de su hijo, pagado a precio de oro, y finalmente le dio sepultura.
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| Aquiles y Héctor se enfrentan |
CVII. EL JUICIO DE LAS ARMAS
1. Una vez enterrado Héctor, Aquiles andaba errante por las murallas de Troya y decía que él solo tomaría al asalto esa ciudad. Apolo, enojado, simulando que era Alejandro Paris, le atravesó con una flecha el talón que, dicen, era su punto mortal y lo mató. 2. Muerto y enterrado Aquiles, Áyax, hijo de Telamón, como era primo hermano suyo, les pidió a los dánaos que le dieran las armas de Aquiles. Como Minerva estaba irritada, Agamenón y Menelao le negaron las armas y se las entregaron a Ulises. 3. Áyax, enfurecido y enloquecido, mató a su ganado y se dio muerte hiriéndose con la espada que recibió de Héctor cuando luchaba con él en combate.
CVIII. EL CABALLO DE TROYA
1. Como los aqueos no habían podido tomar Troya en un espacio de diez años, Epeo, aconsejado por Minerva, hizo un caballo de madera de grandes dimensiones y dentro encerraron a Menelao, Ulises, Diomedes, Tesandro, Esténelo, Acamante, Toante, Macaón y Neoptólemo. En el caballo escribieron: "LOS DÁNAOS LO ENTREGAN A MINERVA COMO REGALO". Y trasladaron su campamento a la isla de Ténedos. 2. Cuando los troyanos vieron el caballo, pensaron que los enemigos se habían marchado. Príamo ordenó que se condujera el caballo a la fortaleza de Minerva y anunció que hubiera grandes festejos. Cuando la adivina Casandra vaticinó que el enemigo estaba allí dentro, no se le dio crédito. 3. Cuando colocaron el caballo en la ciudadela y ellos mismos se durmieron, agotados por la fiesta y el vino, los aqueos salieron del caballo, abierto por Sinón, mataron a los guardianes de las puertas, recibieron a sus compañeros tras enviarles una señal y se apoderaron de Troya.
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| El caballo de Troya |
(Traducción de Guadalupe Morcillo Expósito, Akal, Tres Cantos, 2008; con modificaciones)








