Exponemos la narración que se contiene en la Biblioteca mitológica de Apolodoro, autor del siglo I o II d. C. (libro III, 168 - 176; epítomes III, 1; 6; 11; 15; 16 ; 29; IV, 1; 3; 5; 6 -8; V 1; 3- 7)
Tetis y Peleo
Peleo se casó de nuevo con Tetis, la hija de Nereo. Por casarse con ella habían disputado Zeus y Posidón. Pero cuando Temis vaticinó que el hijo que naciera de Tetis sería más fuerte que su padre, ambos dioses desistieron. En cambio, algunos dicen que cuando Zeus pensaba unirse a ella, Prometeo le anunció que el que naciera de Tetis dominaría el cielo. Finalmente, otros dicen que Tetis no quiso unirse a Zeus porque había sido criada por Hera y que Zeus, irritado, quiso entonces unirla a un mortal.
Quirón le aconsejó a Peleo que atrapara a Tetis y que la sujetara firmemente, aunque cambiase de forma. Peleo la acechó hasta retenerla y, aunque se convertía en fuego, en agua y en fiera, no la soltó hasta que recuperó su forma primitiva.
Así Peleo se casó con Tetis en el monte Pelión y allí los dioses celebraron la boda entre banquetes y canciones. Quirón le regaló a Peleo una lanza de madera de fresno y Posidón le dio los caballos Balio y Janto, que eran inmortales.
Infancia de Aquiles
Cuando Tetis dio a luz un hijo de Peleo, queriendo hacerlo inmortal a escondidas de Peleo, lo metía en el fuego por la noche para destruir la parte mortal que procedía de su padre y de día lo ungía de ambrosía. Pero Peleo la espiaba y, viendo al niño saltar en el fuego, pidió ayuda a gritos. Tetis, al ver que se le impedía realizar su propósito, abandonó al niño, que aún no hablaba, y se fue con las Nereidas.
Peleo le llevó el niño al centauro Quirón, que lo recogió y lo crio con entrañas de leones y de jabalíes, y con médulas de osos, y le dio el nombre de Aquiles, porque no (a-) aplicaba sus labios (kheile) a los pechos. Su nombre anterior era Ligirón. [...]
En la corte de Licomedes
Cuando Aquiles cumplió nueve años, Calcante dijo que no se podría tomar Troya sin Aquiles. Pero Tetis, temiendo que muriera sin remisión si iba a la guerra, lo ocultó con un vestido de mujer y, como si fuera una muchacha, se lo confió al rey Licomedes. Allí fue criado y se unió con Deidamía, la hija de Licomedes, y le nació un niño, Pirro, luego llamado Neoptólemo.
En la Guerra de Troya
Pero Odiseo, en su búsqueda de Aquiles, una vez que se supo que estaba en el palacio de Licomedes, lo encontró utilizando una trompeta. De esta manera Aquiles fue a Troya. Lo acompañó Fénix, el hijo de Amintor. [...]. Lo acompañó también Patroclo, el hijo de Menecio y de Esténele, la hija de Acasto, o bien de Periopis, la hija de Feres, como dice Filócrates, o de Polimela, la hija de Peleo. Patroclo, tras discutir durante una partida de dados, mató en Opunte a Clitónimo, el hijo de Anfidamante. Patroclo huyó junto con su padre, se estableció en casa de Peleo y se convirtió en amante de Aquiles... [...]
Más tarde Alejandro raptó a Helena, según dicen algunos, por voluntad de Zeus, para que su hija se hiciera famosa por enfrentar en una guerra a Europa y a Asia; o, como dijeron otros, para que el linaje de los héroes fuera exaltado. [...] Cuando Menelao se enteró del rapto, fue a Micenas ante Agamenón y le pidió que reuniese un ejército contra Troya, alistando soldados en la Hélade. [...] El ejército se concentró en Áulide. [...]
Hallándose el ejército en Áulide, tras haber hecho sacrificios a Apolo, una serpiente se cayó desde el altar que se hallaba junto a un plátano cercano, donde había un nido, y, después de devorar ocho gorriones junto con su madre, que fue la novena, se convirtió en piedra. Calcante dijo que esto era una señal que se les presentaba por voluntad de Zeus y, conjeturando por lo que había sucedido, dijo que en el plazo de diez años necesariamente tomarían Troya. Por tanto, se prepararon para tomar Troya.
El general en jefe de todo el ejército era Agamenón y al frente de la flota iba Aquiles, de quince años de edad.
Desde Ténedos se hicieron a la mar y llegaron a Troya. [...] Entonces Tetis le dijo a Aquiles que no desembarcara de las naves el primero, pues el que desembarcara el primero, sería también el primero en morir. [...]
Aquiles, encolerizado a causa de Briseida, no salía a combatir. < Agamenón le había arrebatado Briseida a Aquiles para compensar la pérdida de Criseida>, la hija del sacerdote Crises. [...] Los troyanos empujaron a los helenos hasta la muralla. Entonces los helenos enviaron a Odiseo, a Fénix y a Áyax como embajadores ante Aquiles, para pedirle su apoyo en la guerra. Le prometían la restitución de Briseida y otros regalos. [...]
Entonces Héctor abrió una brecha en la muralla de los helenos, entró y, gracias a la retirada de Áyax, logró pegar fuego a las naves. Cuando Aquiles vio que la nave de Protesilao ardía, envió a Patroclo, armado con sus propias armas, junto con los mirmidones, y les dio caballos. Al verlos, los troyanos pensaron que se trataba de Aquiles y huyeron. Patroclo persiguió a los troyanos hasta la muralla y mató a muchos, entre ellos, a Sarpedón, hijo de Zeus. Pero Patroclo fue muerto a su vez a manos de Héctor, tras haber sido ya herido por Euforbo. Se produjo entonces un terrible combate por recuperar su cadáver; a duras penas Áyax consiguió imponerse y salvar su cuerpo.
Entonces Aquiles depuso su cólera y obtuvo a Briseida. Se puso la armadura que le había proporcionado Hefesto y salió al combate. Persiguió a los troyanos en tropel hasta el río Escamandro y allí mató a muchos, entre ellos, a Asteropeo, el hijo de Pelegón, hijo a su vez del río Axio. Entonces el río Escamandro se lanzó violentamente contra Aquiles, pero Hefesto secó sus aguas alejándolo con fuertes llamaradas.
Aquiles mató también en combate singular a Héctor y, atándolo del carro por los tobillos, se fue arrastrándolo hacia las naves. Una vez que se enterró a Patroclo, Aquiles celebró unos juegos en su honor, en los que Diomedes venció en la carrera de carros, Epeo en el pugilato y Odiseo en la lucha. Después de los juegos, se presentó Príamo ante Aquiles, rescató el cuerpo de Héctor y lo enterró.
Pentesilea, hija de Otrere y de Ares, que mató involuntariamente a Hipólita y fue purificada por Príamo, cuando se produjo el combate, dio muerte a muchos, entre ellos, a Macaón. Más tarde Pentesilea murió a su vez a manos de Aquiles, quien, enamorado de esta amazona después de haberla matado, le dio muerte también a Tersites por injuriarlo. [...]
Aquiles también mató a Memnón, el hijo de Titono y de la Aurora, que se había presentado en Troya con grandes fuerzas de los etíopes contra los helenos y había matado a muchos, incluso a Antíloco.
Muerte de Aquiles
Tras haber perseguido también a los troyanos, Aquiles, junto a las puertas Esceas, fue alcanzado en el tobillo por una flecha que dispararon Alejandro y Apolo. Tuvo lugar entonces un combate por el cadáver de Aquiles. Áyax le dio muerte a Glauco y entregó las armas de Aquiles para que las llevaran a las naves. Después Áyax cargó con el cuerpo bajo una lluvia de proyectiles y atravesó por el medio de los enemigos, mientras Odiseo combatía a los atacantes.
Una vez muerto Aquiles, el ejército se vio abrumado de desgracias. Lo enterraron en la Isla Blanca junto a Patroclo, mezclando los huesos de ambos. Se dice además que tras la muerte Aquiles vivió con Medea en las islas de los Bienaventurados. Se celebraron unos juegos en su honor, en los cuales Eumelo venció en la carrera de carros, Áyax en el lanzamiento de disco y Teucro con el arco.
La armadura de Aquiles se puso como premio para el vencedor de una prueba: se presentaron a la competición Áyax y Odiseo. Fue elegido vencedor Odiseo, siendo árbitros los troyanos, o, según algunos, los aliados. Entonces Áyax, perturbado por el disgusto, tramó atacar por la noche al ejército; habiéndole infundido Atenea la locura, se dirigió espada en mano contra los ganados. Totalmente loco, dio muerte a los rebaños junto con los boyeros como si fueran aqueos. Cuando más tarde Áyax se recuperó de su locura, se dio muerte.
(Traducción de José Calderón Felices, Akal, Torrejón de Ardoz, 1987; con modificaciones)



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